capítulo 4
Ahora sé por qué Ruki me odia. Piensa que quiero perjudicar a Kai. Entiendo por qué piensa eso, pero no me interesa aclarárselo, no a él.
Lo que me preocupa es si Kai piensa como él. Hasta ahora no hemos cruzado más que un par de palabras y sólo fueron pedidos o saludos. Al menos ahora bromea con sus amigos, volvió a sonreir. Si tan solo una de esas sonrisas fuesen para mi... Soy una idiota, no debo albergar esa clase de esperanzas.
La relación con Ruki ha empeorado, si se puede más. Cada vez que voy a comprar algo, o realizo alguna tarea, siempre, siempre, le encuentra algo malo:
—¿Qué es esto?— gritó Ruki enojado blandiendo un onigiri frente a mi.
—Un onigiri—
—¡Yo no te pedí este sabor!—
—No había otro— contesté, tratando de mantener la calma.
—¿Y entonces para qué lo compraste?—
—¿Por qué rayos siempre le encuentras algo malo? Si no quieres, no lo comas—
—¿Y morirme de hambre? ¡Deberías renunciar, eres una inútil!—
—¿¡Qué dijiste!?- si su único objetivo era sacarme de mis casillas, lo había logrado.
—Ya basta Shizu, por favor—dijo Aoi, agarrándome para que no me acerque demasiado a Ruki.
—Ah, lo siento, si renuncias no podrás lograr tu objetivo, ¿Verdad?— continuó Ruki.
—¡Cállate!—
—¿Objetivo?—preguntó Aoi, aumentando la fuerza con la que sujetaba mi cintura mientras yo trataba de zafarme de esos fuertes brazos, para encestarle un puñetazo al muy imbécil.
—¿Qué sucede "Shizu-chan"?—dijo Ruki con repugnancia —¿No quieres que le cuente a los chicos?—
—¡Tú...!—
—¡YA BASTA!—gritó Kai. Todos quedamos mirándolo atónitos —Estamos perdiendo tiempo de ensayo. Ruki, si no quieres ese, te lo cambiaré por el mío— hablaba realmente serio.
—No, no hace falta— contestó Ruki, con cara de niño regañado.
—¡Muy bien! Comamos y luego ensayemos—dijo Kai recuperando su característica sonrisa.
—Sí— dijimos todos.
Estaba por moverme, pero en ese momento me di cuenta de que Aoi aún me abrazaba.
—Eh... ¿Aoi?—
—¿Si...?—preguntó enroscando mejor sus brazos.
—Me soltarías ¿Por favor?—
—¿Qué sucede?—dijo acariciando mi cuello con la punta de su nariz —¿Te incomodo?—Susurró a mi oído. Sentí como la sangre subía a mi rostro.
—Eh...—balbuceé, sin poder articular palabra.
—ji, ji, ji— rió a mi oído— ¡Lo logré!—
—¿Eh?—¿Qué había logrado?
—¡Mira iguana!— dijo dándome vuelta en la dirección donde entaba Reita—Mírala, está roja como un tomate, me debes cinco cervezas— dijo levantando la mano y mostrando sus cinco dedos.
—¿Eh?— Reita, al igual que yo, parecía no entender nada.
—El otro día me dijiste que si conseguía sonrojar a Shizu, me darías cinco cervezas-
—¿Eh, cuándo dije yo eso? Seguro habré estado borracho—
—Las promesas de un borracho son sagradas- citó Uruha. Todos reímos ante su comentario. Por mi parte, jamás había oído esa frase.
—Ja, ja, esta bien, hoy a la noche te las compro—
—¿Hoy a la noche?—le pregunté—creí que tenían mucho trabajo a partir de hoy—
—Oh, bueno, queremos hacer una pequeña reunión antes de comenzar con el trabajo duro—
—Ah...—dije asintiendo con la cabeza.
—Ah...—dijo Ruki imitándome —Ya que eres nuestra asistente, seguramente te sabes nuestro calendario, ¿Verdad?— dijo desafiante.
¡Ay, Ruki! ¿Me estás desafiando? -pensé- podré ser un desastre para comprar comida, pero a la hora de organizar y recordar horarios, realmente soy muy buena.
—Lunes, entrevista y fotos. Martes, show de varidades. Miércoles, entrevista. Viernes, especial musical. Martes, PV y fotos. Presentación en vivo. Semanas después, primera presentación del PV. Presentación en radio. Otro programa de TV y radio. Descanso,ensayos y World Tour—. Todo esto lo dije casi sin respirar—¿Me faltó algo más?—pregunté arrogante.
Él solo se limitó a mirarme con esos delineados ojos entrecerrados.
—¡Wow! Increíble—exclamó Aoi—Ni yo me los sé de memoria—decía mientras se rascaba la cabeza.
Miré de reojo a Kai, se estaba riendo. Mi corazón palpitó muy fuerte. Esto no puede ser, no quiero imaginarme lo que ese palpitar significa. ¿Acaso me estoy volviendo a enamorar de Kai? Definitivamente no, no lo permitiría.
Me retiré antes de que mi horario terminara. Ya terminaron el ensayo y los chicos comenzaban a hacer llamadas "importantes", lo que yo asumí que obviamente eran chicas para pasarla bien esa noche.
Llegué a mi departamento, tomé una ducha y preparé la cena, en realidad no era una cena muy elaborada, solo calenté un poco de pasta que había sobrado el día anterior. Me senté en el sofá y revisé mi correo. Hace bastante que no lo hacía. Había muchos correos de ex colegas, los cuales decían que me extrañaban y muchos preguntaban el por qué de mi renuncia. La versión oficial de mi renuncia es que una oportunidad mejor se había presentado, o al menos eso es lo que le había dicho a todos.
La verdadera razón es que un compañero de trabajo me acosaba, y como era de los que "bebían" con los jefes de la compañía, era realmente obvio que no lo despedirían. Así que decidí renunciar. Pero no me arrepiento, el sueldo en la PSC es realmente bueno, pero el trabajo es muy insalubre: Humo constante, esos hombres sí que fuman; Estrés; Contaminación sonora, o sea, los gritos de Ruki, je, je; y taquicardia, cada vez que Kai me mira. Realmente es un trabajo malo para la salud.
Seguí revisando los correos, había varios de Minako, mi amiga, que me reprochaba por no haberla llamado. Creo que la llamaré ahora, a ella y a mamá. Hace mucho que no la llamo también.
Tomé el teléfono y marqué el número de mamá. El teléfono sonó pero no respondió. Preocupada volví a marcar. Esta vez si hubo respuesta.
—¿Hola?— contestó la soñolienta voz de mamá.
—Hola mamá—
—¿Quién habla?—
—¿Cuántas hijas tienes?—
—¡Ah! Hola Shizu. Es que estaba durmiendo. ¿Te importaría llamarme mañana?¿Si? Te amo, adiós— Tuh, tuh, tuh, cortó el teléfono.
—Qué mier... ¡Mamá!—
¿Por qué siempre hace lo mismo?
Ya está durmiendo... ¿Qué hora es? Me fijé la hora. 8:20, no es tarde, ¿Por qué esta anciana duerme tan temprano?
Como sé que mi amiga aún no estaría durmiendo, marqué su número:
—¿Hola?—
—Hola Mina, ¿Cómo estas?—
—¿Shizu?¡Hasta que por fin llamas! ¿Cómo estas?—
—Bien, ¿Y tú?—
—Bien, trabajando—
—Oh, ¿Te molesto?—
—¡No!, a esta hora ya no hay nadie comprando en el shopping. Pero cuéntame, ¿Cómo estuvo tu trabajo nuevo?—
—Ah, bien—dije no muy convencida.
—Mmm... ¿Estás segura?—
—Sí, bueno, ahora soy la asistente de una banda de rock—
—¡Ah, sí! ¿Cómo se llama?—
—The GazettE—
—Mmm ¿the GazettE? Me suena... nah, mentira, no los conozco—
—Jaja ¡Claro, tú estas metida en tu propio mundo de música clásica!—
—Es mejor que esa música ruidosa—
—¡Eh! ¡A mi me gusta! Su música es muy buena—
—Jaja Sí, ya lo creo, viendo tus antecedentes...—
—¿Qué antecedentes?—
—Admítelo, antes eras Dark, vi fotos tuyas, ¡No lo niegues!—
—No era Dark, era otro estilo...—
—Sí claro, como digas. ¡Pero dime! ¡¿Qué tal los chicos?! ¡¿Son lindos?!—
—Sí, son muy guapos, pero hay uno que es realmente una molestia—
Le conté a Mina todo lo que había sucedido con Ruki hasta el momento. Todo excepto la parte en que me amenazó en el auto. Conocí a Mina años después de cortar con Uke, así que no sabe sobre mi historia con él, y no quiero tener que explicar y revivir algo asi de doloroso para mi.
—Nee, Shizu... ¿Te gusta ese tal Roko?—
—JA JA JA ¡Es Ruki! ¡Y no! ¿Cómo me puede gustar ese tipo? ¿Acaso no escuchaste cómo me trata?—
—Bueno, ya sabes como dice el dicho: "Los que se pelean se aman". Tal vez te trata así porque le gustas—
—No, no lo creo...—
—Ja ja, bueno, quizás no sabe cómo expresarte que le gustas. En fin, no importa, tú ya tienes a mi hermano—
—¿Eh?—
—Él me dijo que te llamaría estos días. ¿No lo hizo? ¡En verdad espero que se reconcilien pronto!—
—Si... oye, ¿No te dijo nada más?—
—Mmm, no... Hola Buenas Noches... Te dejo Shizu, hay clientes, nos hablamos luego—
—Sí, adiós—
No puedo creer que ese idiota de Takashi no le haya contado a su hermana lo que sucedió. Y lo peor es que le haya dicho que me llamararía para reconciliarnos. Ese hombre es un cobarde, jamás me llamará.
Fuí al baño y luego me acosté a dormir. De mal humor por el idiota de Takashi, estuve hasta altas horas de la noche pensando en él hasta que por fin me dormí.
Luego de haber dormido lo que me parecieron minutos, el sonido de mi celular me despertó.
—¿Hola?— no hubo respuesta—¿Quién es?— Miré la hora, son las 4.00 —¿Hola?— Sé que hay alguien, puedo oír su respiración al otro lado del teléfono. Y el sonido de una leve música de fondo. —Takashi, ¿Eres tú?—pregunté recordando las palabras de Mina.
—¿¡Quién carajos es Takashi?!—
—¡¿RUKI?!—
—Contéstame, ¿Quién es ese tal Takashi?—su voz sonaba algo... ¿Enojada?
—¿Qué quieres Ruki, no sabes la hora que es?—
—¿Para qué querría saber la hora? ¿Por qué te retiraste tan temprano hoy?—
—¿Solo llamaste por eso? Hablamos luego, voy a colgar—
—¡No, espera! La verdad es que te llamaba porque...— Hizo una pausa, su tono de voz había cambiado—¡Me muero de hambre! Traeme algo de comer, ¡Ahora!—
—¡Qué! ¿Ruki estás borracho?—
—SEÑOR Matsumoto para tí. Y no, no estoy borracho— Es obvio que está borracho.La lengua se le traba mientras trata de hablar.
—¿Cuánto tomaste?—
—¡Qué no tomé! ¿Y cuándo me traes mi comida?—
—Ruki, ¡Dejá de joder!— le corté. Ya es demasiado tarde para estar escuchando las tonterías de un borracho.
El celular volvió a sonar, conociendo a Ruki, sé que no me dejaría de molestar en toda la noche. Así que lo mejor sería apagar el celular.
A la mañana siguiente el teléfono de casa sonó:
—Hola?—contesté más dormida que despierta.
—Hola Shiuku, soy Asano. Disculpa que te llame a tu casa, es que no atendías el celular—
—Oh, sí, lo siento. ¿Qué sucede?—pregunté con voz ronca.
—Shizuku, sé que es muy temprano, y que además hoy es tu día libre, pero podrías venir a la compañía, ¿Por favor?—
—¿Eh? ¿Qué pasó?—
—Es que me surgió algo personal, y bueno, no puedo acompañar a los chicos a la televisora—
—¿Y quiere que yo los acompañe?—
—Si no te importa...—
—Está bien, iré enseguida—
—¡Muchísimas gracias Shizu! Recibirás tu paga por esto—
—Bien, gracias, nos vemos—
Cuando entré a la sala de ensayo de los gazettos, estaban todos excepto Kai. Y cada uno de ellos tenía una taza de café en su mano.
—¡¡Se me parte la cabeza!!—Gritaba Aoi, tendido a lo largo del sillón.
—Ya cállate, no eres el único—se quejó Uruha—Y por qué tengo que tomar esta porquería—dijo sañalando el café que traía entre sus manos.
—¡¡Tengo sueño!!— Grtó Reita tendido en el suelo.
—¡Wow. vaya resaca!— dije al entrar, todos se giraron a verme— Ja ja, con esas ojeras parecen pandas—Aún no están maquillados, así que sus ojeras son evidentes.
—¿Shizu, hoy no es tu día libre?— preguntó Uruha.
—Sí, ¿Qué haces aquí?—preguntó Ruki tan amable como siempre.
—Asano me pidió que viniera—
—No te necesitamos, vete- dijo mientras miraba la pantalla de su celular—
—Deberías darme las gracias porque acepté venir—
—¡Ja! Seguro solo lo haces por el dinero—
En ese momento entró Kai a la sala.
—Ah, Izumi, ya estás quí. Gracias por haber venido—
Wow, es la primera vez que me llama por mi nombre, bah, mi apellido al menos.
—¡Ey Kai! ¿Dónde rayos se metió Asano?—le preguntó Ruki.
—No podrá venir, por eso mandó a Izumi en su lugar—explicó Kai.
—¡Bah! ¿Y para eso nos obligó a venir? ¿Y por qué la mandó a ella en todo caso?—
—Deja de ser tan infantil— lo regañó Kai—Y vamos, hay que ir a maquillaje y vestuario—
Cuando ya estuvieron todos maquillados y cambiados. Nos dirigimos todos juntos en una combi, rumbo a la televisora.
Ruki seguía empeñado en hacerme enojar, pero decidí que hoy nada me haría enojar. ¿Por qué? Porque hoy finalmente haré un trabajo de verdad. Sería manager de estos chicos, y no solo "la chica de los mandados", aunque sea sólo por un día. Pero no me malinterpreten, ser la asistente de Asano no es algo menor, ni malo, pero creo que estoy capacitada para hacer algo más.
Así que haría caso omiso a los comentarios de Ruki y sólo lo sonreíria. Bueno, lo admito, no soy tan inocente, también lo hago porque sé que esto lo hace enojar aún más. Je, je.
Mientras Reita seguía quejándose del sueño y Aoi del dolor de cabeza, el chofer anunció que finalmente habíamos llegado a la televisora.
Kai, Ruki y Uruha fueron los primeros en salir, luego Reita y por último Aoi y yo.
—Nee, Shizu, ¿No tienes algo para el dolor de cabeza? —preguntó Aoi.
—¿Aún no has tomado nada?— Negó con la cabeza.
—Mmm... déjame ver, creo que tengo una pastilla por aquí...— revisé mi bolso hasta que por fin encontré la pastilla.—Aquí está, toma, es la última que tengo—
—Muchas gracias—
—Ten cuidado, quizás es veneno—dijo Ruki.
Si bien estaba de espaldas a nosotros, caminaba muy atento a lo que decíamos Aoi y yo.
—Ja, ja, ¡Qué tonterías! No es veneno, tómalo tranquilo—
Antes de entrar al edificio se me ocurrió algo para demostrarle a Ruki que sus tonterías no afectarían mi buen humor:
—Ruki—él se volteó a verme— Haz tu mejor esfuerzo hoy— le dije y le dediqué una gran sonrisa.
Me miró sorprendido, seguro debe estar pensando que estoy loca.
—¡Bien, vamos!—dije y pasé alegre delante de él en dirección a la entrada.
Lo que me preocupa es si Kai piensa como él. Hasta ahora no hemos cruzado más que un par de palabras y sólo fueron pedidos o saludos. Al menos ahora bromea con sus amigos, volvió a sonreir. Si tan solo una de esas sonrisas fuesen para mi... Soy una idiota, no debo albergar esa clase de esperanzas.
La relación con Ruki ha empeorado, si se puede más. Cada vez que voy a comprar algo, o realizo alguna tarea, siempre, siempre, le encuentra algo malo:
—¿Qué es esto?— gritó Ruki enojado blandiendo un onigiri frente a mi.
—Un onigiri—
—¡Yo no te pedí este sabor!—
—No había otro— contesté, tratando de mantener la calma.
—¿Y entonces para qué lo compraste?—
—¿Por qué rayos siempre le encuentras algo malo? Si no quieres, no lo comas—
—¿Y morirme de hambre? ¡Deberías renunciar, eres una inútil!—
—¿¡Qué dijiste!?- si su único objetivo era sacarme de mis casillas, lo había logrado.
—Ya basta Shizu, por favor—dijo Aoi, agarrándome para que no me acerque demasiado a Ruki.
—Ah, lo siento, si renuncias no podrás lograr tu objetivo, ¿Verdad?— continuó Ruki.
—¡Cállate!—
—¿Objetivo?—preguntó Aoi, aumentando la fuerza con la que sujetaba mi cintura mientras yo trataba de zafarme de esos fuertes brazos, para encestarle un puñetazo al muy imbécil.
—¿Qué sucede "Shizu-chan"?—dijo Ruki con repugnancia —¿No quieres que le cuente a los chicos?—
—¡Tú...!—
—¡YA BASTA!—gritó Kai. Todos quedamos mirándolo atónitos —Estamos perdiendo tiempo de ensayo. Ruki, si no quieres ese, te lo cambiaré por el mío— hablaba realmente serio.
—No, no hace falta— contestó Ruki, con cara de niño regañado.
—¡Muy bien! Comamos y luego ensayemos—dijo Kai recuperando su característica sonrisa.
—Sí— dijimos todos.
Estaba por moverme, pero en ese momento me di cuenta de que Aoi aún me abrazaba.
—Eh... ¿Aoi?—
—¿Si...?—preguntó enroscando mejor sus brazos.
—Me soltarías ¿Por favor?—
—¿Qué sucede?—dijo acariciando mi cuello con la punta de su nariz —¿Te incomodo?—Susurró a mi oído. Sentí como la sangre subía a mi rostro.
—Eh...—balbuceé, sin poder articular palabra.
—ji, ji, ji— rió a mi oído— ¡Lo logré!—
—¿Eh?—¿Qué había logrado?
—¡Mira iguana!— dijo dándome vuelta en la dirección donde entaba Reita—Mírala, está roja como un tomate, me debes cinco cervezas— dijo levantando la mano y mostrando sus cinco dedos.
—¿Eh?— Reita, al igual que yo, parecía no entender nada.
—El otro día me dijiste que si conseguía sonrojar a Shizu, me darías cinco cervezas-
—¿Eh, cuándo dije yo eso? Seguro habré estado borracho—
—Las promesas de un borracho son sagradas- citó Uruha. Todos reímos ante su comentario. Por mi parte, jamás había oído esa frase.
—Ja, ja, esta bien, hoy a la noche te las compro—
—¿Hoy a la noche?—le pregunté—creí que tenían mucho trabajo a partir de hoy—
—Oh, bueno, queremos hacer una pequeña reunión antes de comenzar con el trabajo duro—
—Ah...—dije asintiendo con la cabeza.
—Ah...—dijo Ruki imitándome —Ya que eres nuestra asistente, seguramente te sabes nuestro calendario, ¿Verdad?— dijo desafiante.
¡Ay, Ruki! ¿Me estás desafiando? -pensé- podré ser un desastre para comprar comida, pero a la hora de organizar y recordar horarios, realmente soy muy buena.
—Lunes, entrevista y fotos. Martes, show de varidades. Miércoles, entrevista. Viernes, especial musical. Martes, PV y fotos. Presentación en vivo. Semanas después, primera presentación del PV. Presentación en radio. Otro programa de TV y radio. Descanso,ensayos y World Tour—. Todo esto lo dije casi sin respirar—¿Me faltó algo más?—pregunté arrogante.
Él solo se limitó a mirarme con esos delineados ojos entrecerrados.
—¡Wow! Increíble—exclamó Aoi—Ni yo me los sé de memoria—decía mientras se rascaba la cabeza.
Miré de reojo a Kai, se estaba riendo. Mi corazón palpitó muy fuerte. Esto no puede ser, no quiero imaginarme lo que ese palpitar significa. ¿Acaso me estoy volviendo a enamorar de Kai? Definitivamente no, no lo permitiría.
Me retiré antes de que mi horario terminara. Ya terminaron el ensayo y los chicos comenzaban a hacer llamadas "importantes", lo que yo asumí que obviamente eran chicas para pasarla bien esa noche.
Llegué a mi departamento, tomé una ducha y preparé la cena, en realidad no era una cena muy elaborada, solo calenté un poco de pasta que había sobrado el día anterior. Me senté en el sofá y revisé mi correo. Hace bastante que no lo hacía. Había muchos correos de ex colegas, los cuales decían que me extrañaban y muchos preguntaban el por qué de mi renuncia. La versión oficial de mi renuncia es que una oportunidad mejor se había presentado, o al menos eso es lo que le había dicho a todos.
La verdadera razón es que un compañero de trabajo me acosaba, y como era de los que "bebían" con los jefes de la compañía, era realmente obvio que no lo despedirían. Así que decidí renunciar. Pero no me arrepiento, el sueldo en la PSC es realmente bueno, pero el trabajo es muy insalubre: Humo constante, esos hombres sí que fuman; Estrés; Contaminación sonora, o sea, los gritos de Ruki, je, je; y taquicardia, cada vez que Kai me mira. Realmente es un trabajo malo para la salud.
Seguí revisando los correos, había varios de Minako, mi amiga, que me reprochaba por no haberla llamado. Creo que la llamaré ahora, a ella y a mamá. Hace mucho que no la llamo también.
Tomé el teléfono y marqué el número de mamá. El teléfono sonó pero no respondió. Preocupada volví a marcar. Esta vez si hubo respuesta.
—¿Hola?— contestó la soñolienta voz de mamá.
—Hola mamá—
—¿Quién habla?—
—¿Cuántas hijas tienes?—
—¡Ah! Hola Shizu. Es que estaba durmiendo. ¿Te importaría llamarme mañana?¿Si? Te amo, adiós— Tuh, tuh, tuh, cortó el teléfono.
—Qué mier... ¡Mamá!—
¿Por qué siempre hace lo mismo?
Ya está durmiendo... ¿Qué hora es? Me fijé la hora. 8:20, no es tarde, ¿Por qué esta anciana duerme tan temprano?
Como sé que mi amiga aún no estaría durmiendo, marqué su número:
—¿Hola?—
—Hola Mina, ¿Cómo estas?—
—¿Shizu?¡Hasta que por fin llamas! ¿Cómo estas?—
—Bien, ¿Y tú?—
—Bien, trabajando—
—Oh, ¿Te molesto?—
—¡No!, a esta hora ya no hay nadie comprando en el shopping. Pero cuéntame, ¿Cómo estuvo tu trabajo nuevo?—
—Ah, bien—dije no muy convencida.
—Mmm... ¿Estás segura?—
—Sí, bueno, ahora soy la asistente de una banda de rock—
—¡Ah, sí! ¿Cómo se llama?—
—The GazettE—
—Mmm ¿the GazettE? Me suena... nah, mentira, no los conozco—
—Jaja ¡Claro, tú estas metida en tu propio mundo de música clásica!—
—Es mejor que esa música ruidosa—
—¡Eh! ¡A mi me gusta! Su música es muy buena—
—Jaja Sí, ya lo creo, viendo tus antecedentes...—
—¿Qué antecedentes?—
—Admítelo, antes eras Dark, vi fotos tuyas, ¡No lo niegues!—
—No era Dark, era otro estilo...—
—Sí claro, como digas. ¡Pero dime! ¡¿Qué tal los chicos?! ¡¿Son lindos?!—
—Sí, son muy guapos, pero hay uno que es realmente una molestia—
Le conté a Mina todo lo que había sucedido con Ruki hasta el momento. Todo excepto la parte en que me amenazó en el auto. Conocí a Mina años después de cortar con Uke, así que no sabe sobre mi historia con él, y no quiero tener que explicar y revivir algo asi de doloroso para mi.
—Nee, Shizu... ¿Te gusta ese tal Roko?—
—JA JA JA ¡Es Ruki! ¡Y no! ¿Cómo me puede gustar ese tipo? ¿Acaso no escuchaste cómo me trata?—
—Bueno, ya sabes como dice el dicho: "Los que se pelean se aman". Tal vez te trata así porque le gustas—
—No, no lo creo...—
—Ja ja, bueno, quizás no sabe cómo expresarte que le gustas. En fin, no importa, tú ya tienes a mi hermano—
—¿Eh?—
—Él me dijo que te llamaría estos días. ¿No lo hizo? ¡En verdad espero que se reconcilien pronto!—
—Si... oye, ¿No te dijo nada más?—
—Mmm, no... Hola Buenas Noches... Te dejo Shizu, hay clientes, nos hablamos luego—
—Sí, adiós—
No puedo creer que ese idiota de Takashi no le haya contado a su hermana lo que sucedió. Y lo peor es que le haya dicho que me llamararía para reconciliarnos. Ese hombre es un cobarde, jamás me llamará.
Fuí al baño y luego me acosté a dormir. De mal humor por el idiota de Takashi, estuve hasta altas horas de la noche pensando en él hasta que por fin me dormí.
Luego de haber dormido lo que me parecieron minutos, el sonido de mi celular me despertó.
—¿Hola?— no hubo respuesta—¿Quién es?— Miré la hora, son las 4.00 —¿Hola?— Sé que hay alguien, puedo oír su respiración al otro lado del teléfono. Y el sonido de una leve música de fondo. —Takashi, ¿Eres tú?—pregunté recordando las palabras de Mina.
—¿¡Quién carajos es Takashi?!—
—¡¿RUKI?!—
—Contéstame, ¿Quién es ese tal Takashi?—su voz sonaba algo... ¿Enojada?
—¿Qué quieres Ruki, no sabes la hora que es?—
—¿Para qué querría saber la hora? ¿Por qué te retiraste tan temprano hoy?—
—¿Solo llamaste por eso? Hablamos luego, voy a colgar—
—¡No, espera! La verdad es que te llamaba porque...— Hizo una pausa, su tono de voz había cambiado—¡Me muero de hambre! Traeme algo de comer, ¡Ahora!—
—¡Qué! ¿Ruki estás borracho?—
—SEÑOR Matsumoto para tí. Y no, no estoy borracho— Es obvio que está borracho.La lengua se le traba mientras trata de hablar.
—¿Cuánto tomaste?—
—¡Qué no tomé! ¿Y cuándo me traes mi comida?—
—Ruki, ¡Dejá de joder!— le corté. Ya es demasiado tarde para estar escuchando las tonterías de un borracho.
El celular volvió a sonar, conociendo a Ruki, sé que no me dejaría de molestar en toda la noche. Así que lo mejor sería apagar el celular.
A la mañana siguiente el teléfono de casa sonó:
—Hola?—contesté más dormida que despierta.
—Hola Shiuku, soy Asano. Disculpa que te llame a tu casa, es que no atendías el celular—
—Oh, sí, lo siento. ¿Qué sucede?—pregunté con voz ronca.
—Shizuku, sé que es muy temprano, y que además hoy es tu día libre, pero podrías venir a la compañía, ¿Por favor?—
—¿Eh? ¿Qué pasó?—
—Es que me surgió algo personal, y bueno, no puedo acompañar a los chicos a la televisora—
—¿Y quiere que yo los acompañe?—
—Si no te importa...—
—Está bien, iré enseguida—
—¡Muchísimas gracias Shizu! Recibirás tu paga por esto—
—Bien, gracias, nos vemos—
Cuando entré a la sala de ensayo de los gazettos, estaban todos excepto Kai. Y cada uno de ellos tenía una taza de café en su mano.
—¡¡Se me parte la cabeza!!—Gritaba Aoi, tendido a lo largo del sillón.
—Ya cállate, no eres el único—se quejó Uruha—Y por qué tengo que tomar esta porquería—dijo sañalando el café que traía entre sus manos.
—¡¡Tengo sueño!!— Grtó Reita tendido en el suelo.
—¡Wow. vaya resaca!— dije al entrar, todos se giraron a verme— Ja ja, con esas ojeras parecen pandas—Aún no están maquillados, así que sus ojeras son evidentes.
—¿Shizu, hoy no es tu día libre?— preguntó Uruha.
—Sí, ¿Qué haces aquí?—preguntó Ruki tan amable como siempre.
—Asano me pidió que viniera—
—No te necesitamos, vete- dijo mientras miraba la pantalla de su celular—
—Deberías darme las gracias porque acepté venir—
—¡Ja! Seguro solo lo haces por el dinero—
En ese momento entró Kai a la sala.
—Ah, Izumi, ya estás quí. Gracias por haber venido—
Wow, es la primera vez que me llama por mi nombre, bah, mi apellido al menos.
—¡Ey Kai! ¿Dónde rayos se metió Asano?—le preguntó Ruki.
—No podrá venir, por eso mandó a Izumi en su lugar—explicó Kai.
—¡Bah! ¿Y para eso nos obligó a venir? ¿Y por qué la mandó a ella en todo caso?—
—Deja de ser tan infantil— lo regañó Kai—Y vamos, hay que ir a maquillaje y vestuario—
Cuando ya estuvieron todos maquillados y cambiados. Nos dirigimos todos juntos en una combi, rumbo a la televisora.
Ruki seguía empeñado en hacerme enojar, pero decidí que hoy nada me haría enojar. ¿Por qué? Porque hoy finalmente haré un trabajo de verdad. Sería manager de estos chicos, y no solo "la chica de los mandados", aunque sea sólo por un día. Pero no me malinterpreten, ser la asistente de Asano no es algo menor, ni malo, pero creo que estoy capacitada para hacer algo más.
Así que haría caso omiso a los comentarios de Ruki y sólo lo sonreíria. Bueno, lo admito, no soy tan inocente, también lo hago porque sé que esto lo hace enojar aún más. Je, je.
Mientras Reita seguía quejándose del sueño y Aoi del dolor de cabeza, el chofer anunció que finalmente habíamos llegado a la televisora.
Kai, Ruki y Uruha fueron los primeros en salir, luego Reita y por último Aoi y yo.
—Nee, Shizu, ¿No tienes algo para el dolor de cabeza? —preguntó Aoi.
—¿Aún no has tomado nada?— Negó con la cabeza.
—Mmm... déjame ver, creo que tengo una pastilla por aquí...— revisé mi bolso hasta que por fin encontré la pastilla.—Aquí está, toma, es la última que tengo—
—Muchas gracias—
—Ten cuidado, quizás es veneno—dijo Ruki.
Si bien estaba de espaldas a nosotros, caminaba muy atento a lo que decíamos Aoi y yo.
—Ja, ja, ¡Qué tonterías! No es veneno, tómalo tranquilo—
Antes de entrar al edificio se me ocurrió algo para demostrarle a Ruki que sus tonterías no afectarían mi buen humor:
—Ruki—él se volteó a verme— Haz tu mejor esfuerzo hoy— le dije y le dediqué una gran sonrisa.
Me miró sorprendido, seguro debe estar pensando que estoy loca.
—¡Bien, vamos!—dije y pasé alegre delante de él en dirección a la entrada.