Capítulo 3
Y aquí estoy de nuevo. Yo, Izumi Shizuku, mejor conocida como "La chica de los mandados". Me encuentro nuevamente comprando el almuerzo de los Gazettos.
Estaría tranquila haciendo las compras si no fuera por una "Pequeña molestia":
—¡Ey! ¡En qué rayos estás pensando!—gruñía Ruki, quien había decidido acompañarme al supermercado para que, según él, no vuelva a equivocarme, pero yo sé que sólo viene a molestarme.
—¡Deja eso!—dijo señalando las verduras que traía en la mano—a Reita no le gustan—
Dejé las verduras en su lugar y seguí caminando detrás de Ruki por las góndolas. Yo llevaba un canasto en cada mano mientras él los iba llenando con mercadería.
—Ey, espera, más despacio—me quejé. No podía seguirle el paso. Él caminaba muy rápido mientras yo cargaba estos canastos que son muy pesados.
—Aish, dame eso—dijo y me arrebató uno de los canastos—. Apresúrate, no quiero llamar la atención—
Eso es un tanto idiota puesto que lleva puestas unas gafas de sol gigantes, con el pañuelo que traía en el cuello tapaba la mitad de su cara y además lleva puesto un gorro de lana. y hoy no hace frío. Vestido así llama más la atención que si no llevara nada.
—Si no querías que te reconocieran no hubieses venido—
—Pensé que tardaríamos menos. No puedo creer que seas tan lenta—
—No soy lenta, esto pesa mucho—
Se detuvo tan de repente que casi choco contra él. Suspiró.
—Yo lo llevo— dijo agarrando el otro. Y comenzó a caminar de nuevo.
—Nee, ¿Está pesado?—pregunté con tono malicioso.
—No—contestó. Pero se notaba un poco el esfuerzo.
En la caja pagamos y salimos. Ni bien salimos, todo rastro de amabilidad que había mostrado dentro del edificio se había esfumado, ahora llevaba yo todas las bolsas, como si por el hecho de estar en bolsas, las cosas son menos pesadas.
—¡Espera!—
—Apúrate—
—No puedo...—
—Hmp— refunfuñó algo inaudible—Serías más rápida si no vinieses con esos estúpidos zapatos— dijo tomando unas cuantas bolsas.
—¿Qué problema tienes con mis malditos zapatos? Ni siquiera te sobrepaso tanto en altura—
—¡Ya te dije que no es por eso!—se dió la vulta y volvió a caminar.
—¡Ay, no! ¡Ruki espera!—grité llegando a su lado—¡Ruki espera! Lo siento, no quise decir eso, me pasé...—en ese momento me di cuenta de que todo el mundo nos estaba mirando, en especial las chicas.
—Camina más rápido—murmuró Ruki cabizbajo.
—Por q...—
—¡¡KYAAAAA!! ¡Es Ruki!—gritó una de las chicas—¡Es Ruki de The GazaettE!—
Enseguida nos vimos rodeados de un montón de chicas histéricas que le pedían autógrafos a Ruki. Los gritos no cesaban.
—Vamonos— dijo Ruki. Agarró mi mano y comenzamos a correr, pero no en dirección a la compañía.
—Oye, por aquí no es...—
—Lo sé, pero no podemos ir a la compañía, harán mucho ruido—. Ah, claro, tiene sentido.
Habíamos perdido a las chicas, pero seguíamos corriendo. Odio reconocerlo pero es difícil correr con tacones.
—Oye...— balbuceé, pero en ese momento oí un "Crack", me doblé el tobillo y caí al suelo —¡¡Auch!!—
—¿Estás bien?—
—No...— dije con los ojos llenos de lágrimas.
Miré mis zapatos, el maldito taco se había roto.
—Déjame ver— Se arrodilló ante mí y examinó mi tobillo.
—Mmm... Vamos, te llevaré a un hospital—dijo poniendose de pie.
—No, no hace falta, ya estoy bien—
—¿Ah, sí? ¡Qué bien! Vamos— se dió vuelta para retomar su camino.
Yo traté de levantarme, pero el dolor fue insoportable.
—Vamos, ¿Qué esperas?—
—No puedo levantarme...— lloriqueé.
Él suspiró, se acercó a mi y me tomó de la cintura para ayudar a levantarme.
—Aquí cerca hay un hospital. Vamos—
Comenzamos a caminar. Es muy amable de su parte acompañarme al hospital. Aunque su mano alrededor de mi cintura me incomoda un poco.
—Por eso te dije que no trajeras tacones—
—Ya, ya, no me regañes—
—Sabía que algo como esto podía pasar. Muchas veces tenemos que andar a las corridas para escapar de las fans, y si vas a ser nuestra asistente debes adaptarte a nuestro ritmo de vida—
—Pues me lo hubieses explicado así desde un principio—
—Yo que iba a saber que eras tan infantil como para hacer todo lo contrario a lo que te dije que hicieras—
Es mejor no decir nada.
—¡Ja! No dices nada porque sabes que tengo razón—
Sí, sí claro, como tú digas...-pensé.
Continuamos caminando en silencio hasta llegar al hospital. Allí fuimos atendidos por un sonriente médico que me examinó el tobillo.
—¡Felicidades, es un esguince!— exclamó.
¿Es una broma? ¿Se supone que tengo que reírme? Sólo Ruki rió, pero creo que se reía de la cara que le puse al médico.
—Lo siento, — se disculpó el doctor- sólo era una bromita, pero supongo que no estás de humor para bromas— sonrió nerviosamente —Bueno, tienes que hacer reposo, pero como tienes cara de ser de las chicas que no se quedan quietas, deberás usar una bota ortopédica hasta que te cures. ¿Entendido?—
—Sí— respondí.
Miró las bolsas.
—Tu novio deberá llevar eso— dijo señalando las bolsas
—¿¡Eh!? ¡No somos novios!— exclamamos al unísono Ruki y yo.
—¿Ah, no? Hubiese apostado a que así era—nos sonrió.
Se dió vuelta, sacó un talonario de su escritorio y escribió en él.
—Toma— tomé la receta que me tendía— Estos son los medicamentos que tendrás que tomar—
—Gracias Doctor—
—No es nada. Cuídate—
Volvimos a la PSC. No podía caminar muy bien ya que la bota era bastante pesada.
Entré a la sala de ensayos de los gazettos. Aoi y Uruha jugaban con sus guitarras. Y Reita y Kai hablaban animadamente. Fue Reita el primero en notar nuestra presencia.
—¡Ey, si que se tardaron!... ¿¡Pero qué rayos te pasó en la pierna!?—
En un segundo tuve a todos a mi alrededor.
—¿Estás bien?— preguntó Aoi— ¿Te duele mucho?—
—Ruki ¿Qué pasó?— preguntó Uruha.
—Ven, toma asiento— Reita me condujo hasta el sillón.
—¿Qué sucedió?—preguntó Kai, que hasta el momento era el único que permancía callado.
—El taco de mi zapato se rompió, caí y me doblé el pie— Me miraron extrañados.
—Veníamos corriendo porque nos perseguían unas fans— explicó mejor Ruki.
—Ves, por eso no debías ir Ruki— lo regañó Uruha
—El chibi es un cabeza dura— rió Reita.
—Bueno, ya entendí, no iré más— refunfuñó dejándose caer en el sillón, luego encendió un cigarrillo.
—¿Te recetaron medicamentos?—preguntó Kai.
—Sí—
—Bien, correrán por parte de la compañía ya que te accidentaste en horario de trabajo—
—Bueno— estaba muy serio.
—¡Tengo una idea!— Exclamó Aoi, tan de repente que nos sorprendió a todos— Vamos a celebrar que a Shizu no le pasó nada, ¡Tomando unas copas!— Todos reímos ante su proposición.
—Tú siempre encuentras cualquier excusa para "festejar"— esto último lo dijo Uruha con un tono irónico.
—Ja, ja, me atrapaste pato—
—Yo paso,— le dije— prefiero ir a casa—
—Yo te llevo— se ofreció Ruki.
—No, no hace falta—
—No seas terca, no puedes conducir así, ¿O sí?—
—No, tienes razón—
—Bien, vamos—
Tomé mis cosas y salimos al estacionamiento.
—Vamos en mi auto— dijo Ruki al ver que me dirigía a mi auto.
—¿Eh?, pero y mi auto...—
—No le pasará nada si lo dejas aquí. Además no pienso volver en taxy. ¿O prefieres que me quede en tu casa?—bromeó.
—¿Qué? ¡No!—
—¡Ja, ja, entonces vamos!—
Estoy realmente sorprendida, es la primera vez que Ruki bromea así conmigo. Me siento contenta. ¿¡Eh!? ¿Contenta? ¿Por qué carajos me siento contenta?
—¿Vas a subir o no?—
—Ya voy—
Subí al auto, le indiqué la dirección de mi departamento y partimos.
Condujo todo el camino en silencio. Era muy incómodo, pero no tenía nada que decirle.
Al fin llegamos al departamento.
—Allí es, a la derecha— señalé.
Estacionó frente al edificio y apagó el motor del auto.
—Bien, nos vemos— lo saludé. Hice ademán de salir, pero las puertas están trabadas.
—Kai estaba raro hoy, ¿No?—
—¿Eh?— ¿Qué está pasando aquí? —Eh... No lo sé. No lo conozco bien, así que no sé que responderte— sonreí. Esperaba que no viera mi nerviosismo.
—Ah, ¿Sí? Pensé que siendo su fan lo conocías bastante—
—¡Ah! ¡Sí! En los videos se lo ve más sonriente— ja ja reí nerviosamente.
—Últimamente está de muy mal humor— continuó— y es justo desde que tú llegaste—me miró fijamente.
No me gusta el rumbo que esta conversación está tomando.
—Sí, parece que a Kai no le caigo muy bien—
—Contestame algo, ¿Por qué regresas después de tantos años?—
—¿Qué?—
—¿Acaso eres tan patética como para creer que volverían a estar juntos?—rió.
—No sé de qué hablas...—
—¿Ah, no? Los escuché hablando ayer. Obviamente no tengo todos los detalles pero tu plan falló, ¿No? ¿Creías que te recibiría con los brazos abiertos? ¡Qué patética!—
—¡Cállate!— grité furiosa. Apreté los puños sobre mi regazo para no encestarle un puñetazo— Mi pasado no te concierne. Y no, no vine por Kai, y si así fuese esto no te afecta-
—Pues sí, sí me afecta. El estado de ánimo de Kai afecta a toda la banda—
—Estás equivocado—
—No lo sé, pero algo es seguro, si intentas arruinar la banda, lo lamentarás—
Destrabó la puerta y pude salir.
—¡Recuérdalo!—gritó desde el auto mientras se iba— ¡Desiste de tu estúpido plan!—
No me di vuelta, sólo seguí caminando lo más rápido que la bota ortopédica me permitía.
Entré a mi departamento. Como siempre Black Beast me estaba esperando.
—Nee, ¿Quieres comida?— le dí su plato de comida y me senté en el sillón.
Las palabras de Ruki seguían dando vueltas en mi cabeza: "Si intentas arruinar la banda, lo lamentaras".
—¿Cómo podría ser tan idiota como para arruinar aquello por lo que abandoné mi felicidad?—
Sonreí amargamente mientras las lágrimas corrían por mis mejillas.
[Ruki]
—¡Recuerdalo!— le grité desde el auto— ¡Desiste de tu estúpido plan, o lo lamentarás!— No sé si escuchó esto último, pues ya estaba dentro del edificio cuando lo dije, pero creo que le quedó claro.
No permitiría que nadie afecte la estabilidad de la banda.
No sé que sucedió entre Kai y esa mujer, pero es obvio que afecta bastante a kai. Y los demás ya se dieron cuenta, e inmediatamente lo relacionaron con la llegada de Izumi.
Incluso creo que Reita le preguntó a Kai, pero él negó conocerla. Ahora que lo pienso, Reita puede ser bastante perspicaz cuando se lo propone.
Detrás de mi pude oír bocinazos. Miré el semáforo que antes estaba en rojo, ahora había cambiado a verde. Los conductores detrás mío están furiosos, así que continué mi marcha.
Me pregunto qué es lo que tiene planeado hacer esa mujer. Cuál será su plan. Sea cual sea su plan, haré que renuncie antes de que logre su cometido.
¡Aish!, no importa cuánto lo piense, ¡Mi comportamiento sigue siendo tan infantil! Pero no se me ocurre qué más hacer.
No veo la hora de llegar a casa con Koron y descansar de una vez por todas. Encendí el estéreo para despejar mi mente y continué con mi camino.
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