Capítulo 1
Era de noche. Estaba en un parque, me parecía muy familiar, ya había estado allí antes pero no recuerdo cuándo. Había un aroma agradable en el aire, atraída por ese aroma comencé a caminar. Llegué frente a una pareja que hablaba animadamente. Avergonzada por estar escuchando una conversación ajena, decidí alejarme pero no pude, mis piernas no respondían, había algo que me retenía. Giré hacia la pareja para pedirle auxilio, pero no me oían. Fue entonces cuando los vi mejor. Ahogué un grito de sorpresa.La chica era yo, aunque más joven; el cabello corto, con mechones de colores; falda, botas altas y chaqueta negra.
El chico me miraba, a mi yo adolescente, con una gran sonrisa, dos pequeños hoyuelos se formaban en sus mejillas.
Agucé mi oído para escuchar mejor lo que yo decía, pero no entendía ni una palabra. De repente la sonrisa del chico se borró, la miró sorprendido. Miré a mi yo adolescente, estaba muy seria.
—¿Qué?—preguntó el chico.
—Terminamos—contestó muy fría.
Sentí una punzada en mi corazón,
—Bien—.
Las lágrimas corrían por mis mejillas
En ese momento me desperté, sentí un dolor punzante en la pierna. Mi gato, Black Beast, me miraba enojado mientras movía su cola. Miré mi pierna, tenía dos pequeños puntitos que sangraban. Black Beast me había mordido mientras dormía; tiene la costumbre de dormir sobre mis piernas, supongo que eso fue lo que me impedía moverme en mi sueño, y al tratar de liberarme lo aplasté, asi que se defendió.
—Lo siento—. Le dije.
Salí de la cama y me dirigí hasta el baño, seguida de cerca por mi gato. Me metí en la ducha, todavía no entendía por qué había soñado con él. Ya había pasado mucho tiempo desde que eso sucedió, ya no lo recordaba.
Terminé mi ducha y salí del baño con una toalla en la cabeza. Me fijé la hora, 6:30, aún es muy temprano pero si me duermo un rato más luego me será más difícil levantarme. Así que decidí evitar mirar la sensual cama y me dirigí a la cocina. Allí puse alimento en el plato de Black Beast, quien comía con muchas ganas.
—¡Buen provecho!—, le dije. ¡Ay! ¡Escúchenme, hablando con un gato! Ya parezco esas tías solteronas, las cuales su única compañía es un gato.
Preparé el desayuno, era la primera vez en mucho tiempo que tomaba un desayuno tranquila. Me senté a la mesa, me diponía a desayunar cuando suena mi celular.
—¿Hola?—contesté.
—Hola Shizuku, ¿Ya estás levantada?— es Minako, mi mejor amiga,
—Hola Mina, sí, estoy desayunando—.
—¡¿Qué?! ¿Tú? jaja , ¿Te caíste de la cama o tu gato te sacó a las mordidas?— rió.
—Pues es lo segundo—
—Sí claro. Bueno, te llamaba para que te levantes y no llegues tarde a tu trabajo... otra vez— agregó.
—¡Oye! ¿Cómo que otra vez? ¡La última vez cambiaron el horario y no me avisaron!— me excusé.
—Sí, sí como digas. Cambiando de tema... Eh... Takashi ¿te llamó?—
—No, no lo hizo—
—Hmph, ese idiota—refunfuñó.
—Sí, bueno, no importa—le dije—.Gracias por llamarme Mina—
—Oye, llámalo tú; ese idiota y su orgullo no te llamarán—
—Bien, quizás lo llame. Adiós—
—Adiós Shizu, suerte en tu trabajo—
—Gracias Mina—y colgué el teléfono.
Se preguntarán quién es Takashi, pues era mi novio, además es el hermano mayor de Minako.
Hace cinco días fuí a su departamento para sorprenderlo con una cena. Me había enterado que había conseguido un importante ascenso en la compañía donde trabaja, algo que él esperaba hace ya bastante tiempo, así que quería hacerle algo especial para celebrar. Como sabía que aún no llegaría del trabajo, entré a su departamento usando la llave que él me había dado. Ya adentro dejé las bolsas con las cosas para la cena en la cocina. Me disponía a comenzar con los preparativos cuando escuché unos ruidos que provenían de su habitación. Algo asustada, me dirigí sigilosamente hasta allí; la puerta estaba entreabierta.
—Ahh...—se oyó—.Ahh... sí... ahh...—Era ... una mujer?
Me asomé a la puerta. Casi grito por lo que ví: el hijo de puta, (perdón por la expresión) estaba en la cama con una pelirroja teñida montada sobre él:
—Qué carajos...—grité abriendo de un portazo. Él me miró sorprendido.
—Shizu...—murmuró. La pelirroja me miraba, indeferente, ni siquiera se movió de su posición.
Me mordí el labio inferior tratando de refrenar la ira asesina que me invadía en ese momento. Fuí a la cocina, agarré mis cosas y me fuí corriendo antes de cometer una locura.
—¡Shizu!—gritó detrás de mi—¡Shizu!—gritó nuevamente saliendo del departamento.
Lo miré, sólo llevaba puesto su boxer.
—Shizu ¡Espera por favor!—
—¡¡Vete a la mierda!!—dije furiosa.
—Espera Shizuku, no es lo que...—
—¡Qué no es lo que parece!, ¿Eso ibas a decir?—
—Shizu, hablemos...—me tomó del brazo.
—¡Suéltame!, ¡ve, termina de usar tu "amiguito" antes de que termine castrándote!—
No sé lo que vió en mi rostro en ese momento, pero creo que él sabía que era capaz de hacerlo, así que me soltó y no dijo nada más. Salí inmediatamente de allí.
Como dije, eso fue hace cinco días, Minako no sabe nada de esto, su hermano es "perfecto" según ella, así que no quería decirle, por temor a su reacción.
Él sólo me llamó dos veces ese día, luego no recibí ni una llamada más de él. Yo no lo llamé, ni tengo intención de hacerlo, soy una persona realmente orgullosa. Tampoco es que quiera arreglar las cosas, sólo quiero que venga a hablar conmigo para mandarlo al demonio. Ja ja, esa parte fría y orgullosa de mí, mis amigos siempre dijeron que debo cambiar, pero yo estoy bien así.
Tampoco lloré, ni una lágrima. Estaba triste, sí, realmente lo amaba... ¿Lo amaba? bueno, sentía cariño. Sentía dolor en mi corazón, pero la rabia era aún mayor.
Sólo una vez lloré por amor, el día que terminé con él, con el chico de los hoyuelos, con Yutaka Uke... Sentí una punzada en mi corazón al recordar su nombre. Esta punzada me sacó de mis pensamientos. Me fijé la hora:
—¡Mierda!— ya son las 8:30, tenía que estar en mi trabajo a las 9:00, y el viaje duraba 40 minutos en auto.
Me cambié a la velocidad de la luz, tomé mi maletín, llaves, celular...
—Tengo todo. Adiós Blacky—saludé a mi gato y salí.
Eran las 8:40. Por suerte no había demasiado tráfico, así que llegué 9:10 a la compañía. Phonetically Syndicalism Company, así se llamaba mi nuevo trabajo. Aunque no sabía que haría allí exactamente. Un amigo de mi padre me ofreció este trabajo, y como estaba desocupada, sólo lo acepté.
—¿Pero qué tengo que hacer exactamente?—le pregunté ese día.
—No puedo darte los detalles aún, pero lo sabrás luego. Tienes que venir a esta dirección—. Tomé la tarjeta que me tendía.
—Phonetically Syndicalism Company...—murmuré.
—Sí, la PSC, la conoces ¿Verdad?—
—Eh... ¡Sí!—mentí. ¿Se supone que tengo que conocerla, tan famosa es?
—Bien, entonces te espero allí—
—Sí, gracias—. Hice una reverencia y me marché.
Al llegar a casa inmediatamente busqué información sobre la compañía. Phonetically Syndicalism Company, mejor conocida como PSC, una compañía dedicada al manejo de bandas Visual-kei. Increíble, aunque no tenía idea de qué haría allí.
Entré al gran edificio y me dirigí a la recepción.
—Hola, ¿En qué puedo ayudarte?—preguntó la recepcionista, con esa típica sonrisa falsa de recepcionista, "La sonrisa ejecutiva", como yo la llamo.
—Hola, vengo a una reunión con el señor Ozaki—
—Oh, ¿Tú nombre?—
—Izumi Shizuku—
—Ah, sí. Pasa, te está esperando. 3° piso, puerta a la derecha—.
—Gracias—subí hasta el 3° piso, me paré frente la gran puerta, tomé una gran bocanada de aire y entré
Adentro había una gran mesa ovalada y cinco personas sentadas alrededor de ellas.
—Oh, Shizuku, adelante—saludó el señor Ozaki. Siempre tan sonriente—. Ella es Izumi Shizuku—me presentó ante los demás.
—Soy Izumi Shizuku, es un placer conocerlos—saludé. Haciendo una reverencia.
—Hmph. Llega tarde señorita Izumi—.Dijo un hombre muy serio a su lado.
—Lo siento—me disculpé.
—No importa, aún no estamos todos, así que todavía no podemos comenzar la reunión—. ¡Qué bueno! al menos no soy la última en llegar- pensé.
—Por favor, toma asiento—. Me señaló una silla al lado de una mujer muy atractiva. Me senté.
—Bien señorita Izumi, en cuanto lleguen los demás, sabrás los detalles de tu empleo—.
En ese momento escuchamos voces frente a la puerta.
—Oh, aquí están—. Parecía que alguien estaba siendo regañado.
Se abrió la puerta y entró un hombre, ya algo entrado en años. Hizo unas señas mirando hacia afuera, e inmediatamente después entraron cinco hombres más. ¡¡Dios!! ¡Qué hombres tan guapos! ¡Y qué cuerpos! Seguramente son empleados famosos de la compañía. Aunque no podía ver bien el rostro de dos de ellos porque llevaban gafas de sol que le tapaban casi todo su rostro, de todos modos se notaban sus facciones perfectas.
—Disculpen la demora—dijo el hombre que entró primero, e hizo una reverencia como saludo.
—No te preocupes, Asano, no es tan tarde. Tomen asiento.—
Cada uno ocupó un lugar en el lado opuesto de la mesa.
—Hatori-san, ¿Cómo has estado?, hace mucho que no tengo el placer de encontrarme contigo—dijo el chico de pelo negro y labios carnosos, sentado frente a nosostros, saludando a la mujer a mi lado, de forma muy sensual.
—Muy bien. Hasta que llegaste—contestó fríamente Hatori-san. Se notó en el chico la cara de decepción.
—Aún estás enojada por...—Se detuvo de repente, recién se daba cunta de mi presencia—¿Y tú eres...?_preguntó, examinándome de arriba a abajo, deteniéndose en mis pechos. me puse nerviosa, no me gusta que me miren los pechos, aunque pasa a menudo. Digamos que son... algo grandes; mis padres no escatimaron en gastos cuando me crearon.
—Bueno, ella es Izumi Shizuku—presentó Ozaki— Trabajará con nosotros a partir de ahora—.
Me puse de pie e hice una reverencia:
—Soy Izumi Shizuku, encantada de conocerlos—Todos me miraban, levanté la vista y lo ví. ¡Dios! ¿Cómo no lo reconocí?. Sentado frente a mí estaba, mirándome algo sorprendido, Yutaka Uke.
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